Siempre puedes matar el tiempo, cómo lo hagas depende de tí. Depende de cómo seas en el fondo; un vicioso, un asesino, un altruista, un mercenario o simplemente un vago.
Hagas lo que hagas siempre puedes matar el tiempo.
Siempre puedes matar el tiempo, cómo lo hagas depende de tí. Depende de cómo seas en el fondo; un vicioso, un asesino, un altruista, un mercenario o simplemente un vago.
Hagas lo que hagas siempre puedes matar el tiempo.
Al girar la cabeza lo vi y lo recordé. Flaherty’s cerraba y yo había llegado tarde a mi última pinta de Guinness, o no. La última cuenta pagada allí tras almorzar con un buen amigo había sido importante, quizás esa fue mi despedida.
A la memoria me llegan numerosas “noches perfectas” que comenzaron allí, alguna salida tras currar muy cerquita en los informativos de un conocido canal de televisión, e incluso una falsa noticia que tuve el placer de grabar y locutar como práctica para la facultad.
Muchas situaciones y todas acompañadas de una pinta, habrá quien diga cara, pero para mí el local tenía ese regusto irlandés que tanto me gusta y no me importaba pagarlo.
Good bye Flaherty’s! Sláinte!
Una mención que sabe a poco. No porque opine que merezcamos mucho más, no, simplemente por lógica, por el trabajo, por los medios a nuestra disposición. Puedo imaginar, a “ciencia cierta”, que éste es el sentimiento de muchos de los grupos que se han ido con las manos vacías de la gala.
Al menos acerté, salvo por una, en mi quiniela personal.
El ganador, casualidades de la vida, lo teníamos en grande en la pizarra al comienzo del concurso, enhorabuena.
De todas maneras gracias. Gracias a mi equipo, a todo LOREM IPSUM. A nadie más. ¡Gracias!