cosas sucias_efti

Fotógrafo: Pablo Esgueva.

Éstas son las cosas que Pablo suele hacer.

Fotografías: sin edición.

Además de preparar sets bastante surrealistas como éstos.

Fotógrafo: Enrique Carnicero.

Modelo: Rosa.

Fotografías: sin edición.

los placeres prohibidos

La multitud es su escudo, lo sigue de cerca, a tres personas máximo, pero no se hace notar. Incluso sabiendo que a la mínima lo descubriría, conoce a ese hombre desde hace años. Son amigos, o lo eran hasta hace poco, uno de ellos, el instigador ya no lo mira con los mismos ojos, ahora es simplemente un juguete en sus manos.

La víctima llega a su destino, los brazos de una preciosa rubia, necesitada, lujuriosa, caliente, a la que jamás se habría imaginado acariciando, besando, follando. Él tenía a su novia hasta hace muy poco pero eso se acabó, sin motivo aparente eso se acabó, quizás no está hecho para relaciones estables. La verdad es muy diferente, esos ojos clavados en la “nueva” pareja, impasibles, fijos, curiosos pero estables, no demuestran ningún tipo de sentimiento en concreto, es una amalgama de todos y de ninguno, terror, felicidad, morbo, timidez, todo y nada.

Mientras contempla la escena recuerda a su amiga, tirada en el suelo, sentada contra la pared con las manos en la cabeza llorando desconsolada, como si algo dentro de ella estuviera muriendo desangrado y no fuera capaz de detener la hemorragia. Saber esa supuesta verdad estaba matándola.

Él podría haber seguido callado, podría haber seguido siendo el eterno buen amigo, callado, reservado, un hombro en el que llorar a cualquier hora del día, pero todo había cambiado. Ellos no lo sabían pero todo había cambiado, ese hombre jamás volvería a ser el amigo que conocían y querían, ese hombre había decidido jugar, había salido de su letargo, se había suicidado, se había ahogado a sí mismo, se había rajado de arriba abajo, y había renacido, había vuelto a la vida, pero ya nunca sería el mismo.

Ahora iba a disfrutar de los placeres prohibidos.