good bye Flaherty’s

Al girar la cabeza lo vi y lo recordé. Flaherty’s cerraba y yo había llegado tarde a mi última pinta de Guinness, o no. La última cuenta pagada allí tras almorzar con un buen amigo había sido importante, quizás esa fue mi despedida.

A la memoria me llegan numerosas “noches perfectas” que comenzaron allí, alguna salida tras currar muy cerquita en los informativos de un conocido canal de televisión, e incluso una falsa noticia que tuve el placer de grabar y locutar como práctica para la facultad.

Muchas situaciones y todas acompañadas de una pinta, habrá quien diga cara, pero para mí el local tenía ese regusto irlandés que tanto me gusta y no me importaba pagarlo.

Good bye Flaherty’s! Sláinte!

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