los placeres prohibidos

La multitud es su escudo, lo sigue de cerca, a tres personas máximo, pero no se hace notar. Incluso sabiendo que a la mínima lo descubriría, conoce a ese hombre desde hace años. Son amigos, o lo eran hasta hace poco, uno de ellos, el instigador ya no lo mira con los mismos ojos, ahora es simplemente un juguete en sus manos.

La víctima llega a su destino, los brazos de una preciosa rubia, necesitada, lujuriosa, caliente, a la que jamás se habría imaginado acariciando, besando, follando. Él tenía a su novia hasta hace muy poco pero eso se acabó, sin motivo aparente eso se acabó, quizás no está hecho para relaciones estables. La verdad es muy diferente, esos ojos clavados en la “nueva” pareja, impasibles, fijos, curiosos pero estables, no demuestran ningún tipo de sentimiento en concreto, es una amalgama de todos y de ninguno, terror, felicidad, morbo, timidez, todo y nada.

Mientras contempla la escena recuerda a su amiga, tirada en el suelo, sentada contra la pared con las manos en la cabeza llorando desconsolada, como si algo dentro de ella estuviera muriendo desangrado y no fuera capaz de detener la hemorragia. Saber esa supuesta verdad estaba matándola.

Él podría haber seguido callado, podría haber seguido siendo el eterno buen amigo, callado, reservado, un hombro en el que llorar a cualquier hora del día, pero todo había cambiado. Ellos no lo sabían pero todo había cambiado, ese hombre jamás volvería a ser el amigo que conocían y querían, ese hombre había decidido jugar, había salido de su letargo, se había suicidado, se había ahogado a sí mismo, se había rajado de arriba abajo, y había renacido, había vuelto a la vida, pero ya nunca sería el mismo.

Ahora iba a disfrutar de los placeres prohibidos.

pasa en las mejores familias

Se suele decir que pasa en las mejores familias, pero como dije en el preciso instante, “cuando te pasa a tí es una putada”.

Tratar de tenerlo todo controlado es difícil, muy difícil. Lidiar con otros, hacerles comprender tu punto de vista, eso quizás es lo que más me gusta de lo que hago, tener como meta que todos compartan esa visión, ese todo que tú ves claramente en tu cabeza y que quieres compartir. Ésto a veces se puede convertir en una misión imposible, pero, cuando se consigue da un gustazo tremendo, casi como cuando el público ve algo tuyo y lo comprende, lo entiende, te entiende.

Contar historias, eso me ha gustado desde pequeño, desde que aprendí a escribir, y no creo que esa manía me desaparezca de la noche a la mañana, por complicada que se ponga la cosa, yo quiero, hice, hago y haré ficción, ya sea para mi propio disfrute o para el de una audiencia.

Ya me vuelve a pasar, que no enfoco, y esta vez me ha pasado en el tema de este post. ¿Qué cojones iba a contar? Ah sí, que hay que estar muy pendiente de todo y enfocar en todo momento, en lo que dices, en lo que miras, en lo que grabas y en lo que explicas, y por supuesto, contar en tu equipo con gente que se sabe tomar estos errores con calma y buenas maneras, gracias, porque como me dijeron “pasa en las mejores familias”.

…y el mundo quedará vacío

“Cuando todo haya terminado el mundo quedará vacío”

Esa frase lo persiguió durante meses, años, siglos, y podía dar cuenta de que poco a poco se iba haciendo realidad, todo a su alrededor moría pero él seguía en pie; firme, impasible, con la misma cara todo el rato, con la misma mirada cansada, él seguía en pie, como si el tiempo ni siquiera lo despeinara.

Su creador, a quien él mismo dio caza y asesinó ya predijo la hecatombe, la caída de toda civilización, el caos en el que se sumió el mundo en los años venideros. “Esta vez es distinto” se decía a sí mismo al ver un escarabajo muerto y petrificado en su camino. “De ésta nadie se salva”, pero él seguía en pie.

Había visto caer imperios, había visto líderes romper a llorar y hablar del fin, había visto regicidios, derrocamientos, golpes de estado, disparar contra la multitud, el ejercito tomando la ciudad, lo había visto todo. Pero nunca, nunca había visto lo que sus ojos, casi impasibles, contemplaban ahora.

“…y el mundo quedará vacío”